Me sorprende lo frágil de la vida. Y lo extrema que puede ser entre la felicidad y la tristeza. Una palabra, un mal día: un martillazo en el pulgar. En realidad, aquí y en León Guanajuato, la vida no vale nada, y es ridículo pelear por ella.
Los seres humanos somos en la Tierra los únicos animales que tomamos conciencia de la muerte propia y la ajena... inutilmente.
Por cierto, las palabras acentuadas en "mente" pierden el acento..